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Epilepsia. Causas, tratamiento y cómo actuar en caso de convulsiones

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27/05/2014 Valoración: 4.1 con 21 votos

Epilepsia - Neurocirugía

Epilepsia - Neurocirugía

La epilepsia es una enfermedad cerebral crónica generada por la descarga anormal y exagerada de impulsos eléctricos de algunas neuronas del sistema nervioso central, las células del cerebro, produciendo lo que se denomina una crisis epiléptica.

Los síntomas de una crisis epiléptica dependerán del área cerebral en la cual se origina la descarga y de su extensión o no al conjunto del cerebro. Su frecuencia también puede variar desde menos de una al año hasta varias al día.

Las crisis epilépticas pueden ser súbitas e inesperadas o presentar síntomas de aviso previos a la crisis llamados síntomas prodrómicos. Pueden durar desde unos segundos a minutos y dependiendo del tipo de epilepsia cursar con convulsiones, pérdidas de consciencia, espasmos musculares, desorientación, taquicardia y pérdida del control de esfínteres.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE), exigen para diagnosticar en una persona la epilepsia, la repetición crónica de las crisis epilépticas.

Es decir, se hace el diagnóstico de epilepsia cuando el paciente ha tenido al menos dos crisis espontáneas a lo largo de su vida. Por tanto, no toda descarga cerebral que produce convulsiones o pérdida de consciencia indica que una persona es epiléptica. De hecho, se estima que del 2 al 3% de la población sufre una crisis en algún momento de su vida sin padecer la enfermedad.

No hay demasiadas posibilidades para su prevención, pero la epilepsia es una enfermedad benigna para la mayoría de las personas que la padecen y con los tratamientos actuales, siete de cada diez epilépticos pueden llevar una vida libre de crisis, controlándose perfectamente con la medicación y haciendo una vida totalmente normal.

Incidencia de la enfermedad por edades. Tercer trastorno neurológico más frecuente

La epilepsia es el tercer trastorno neurológico más frecuente después de los ictus (accidentes vasculares cerebrales) y de las demencias.

Se calcula afecta entre al 0,5% y al 1,5% de la población y según las estimaciones de la Federación Española de Epilepsia (FEDE) en nuestro país existen más de 400.000 afectados de epilpsia, con 20.000 nuevos casos al año. Muchos de ellos, sin embargo, manifiestan formas tan leves que ni siquiera sospechan padecerla.

Aunque 3 de cada 4 casos comienzan antes de los 18 años, esta enfermedad afecta a personas de cualquier edad, siendo mayor la incidencia en niños menores de 10 años y en personas mayores de 65.

Causas de la epilepsia

Causas EpilepsiaLa base de la crisis epiléptica es un desequilibrio entre los mecanismos excitadores e inhibidores de las neuronas cerebrales, que provocan descargas incontroladas y exageradas de impulsos eléctricos del cerebro.

Las causas pueden ser diversas: alteraciones genéticas durante el desarrollo fetal, enfermedades congénitas (de nacimiento) con malformaciones cerebrales asociadas, daño cerebral durante el parto, enfermedades vasculares como el infarto cerebral, infecciones, tumores o traumatismos craneales generadores de daño agudo cerebral.

Otros factores desencadenantes pueden ser las intoxicaciones por drogas o alcohol, el estrés, o también responder a algún estímulo sensorial o sensitivo predisponente. No obstante, en muchas ocasiones (6 de cada 10 casos) no se descubre una causa concreta y se denominan epilepsias idiopáticas.

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Cómo actuar ante una crisis epiléptica (Convulsiones)

Ante una crisis debe esperarse a que se pase, colocando al afectado boca abajo pero con la cabeza de lado para evitar que se muerda la lengua o se ahogue. Aflojarle la ropa de alrededor del cuello, asegurarse que tiene las vías aéreas libres (si estaba comiendo sacarle la comida) y colocarle ropa o algo blando a modo de almohadilla para proteger la cabeza.

Es fundamental conservar la calma y permanecer con el enfermo hasta su recuperación de la crisis sin intentar sujetarle aunque convulsione para no ocasionarle fracturas o luxaciones.

Nota: se deben apuntar todos los detalles posibles como el lugar donde se desencadenó la crisis epiléptica, duración, aparición de convulsiones, pérdida o no de conocimiento… para facilitar el diagnóstico posterior del médico.

¿Es posibile pronosticar una Crisis epiléptica?

En ocasiones, horas o días antes de las crisis sobre todo en las convulsivas, se pueden tener ciertas percepciones de aviso, llamadas SINTOMAS PRODRÓMICOS. Se trata de sensaciones inespecíficas como cambios de humor, irritabilidad, alteraciones del sueño o del apetito.

También inmediatamente previa a la crisis puede producirse un AURA epiléptica. Es decir, un conjunto de sensaciones personales como olores anormales, miedo, malestar inespecífico o nerviosismo, que indican una crisis epiléptica inminente. Esto no ocurre a todos los pacientes, sólo a algunos de ellos.

Tipos de crisis epiléptica

Existen dos grandes grupos de crisis epilépticas: las crisis epilépticas parciales o focales donde la descarga comienza en una zona concreta del cerebro y las crisis epilépticas generalizadas que afectan a toda la superficie del cerebro.

Crisis epilépticas focales

Son el 60% de los tipos de epilepsia. El enfermo experimenta una combinación de síntomas y signos motores, sensitivos, sensoriales, psíquicos y vegetativos, de los cuales es parcial o totalmente consciente.

Estos síntomas incluyen cambios de color en la piel (palidez o enrojecimiento), aumento de la presión arterial, taquicardia o bradicardia, piloerección, dilatación de la pupila, hormigueos, quemazón, alucinaciones visuales, olfativas y auditivas, conductas repetitivas, alteraciones del lenguaje o sensación de irrealidad.

Crisis epilépticas generalizadas, con con convulsiones y sin ellas

La pérdida de la consciencia ocurre desde el primer momento del ataque y es frecuente que el enfermo se caiga al suelo y se lesione. Pueden cursar con convulsiones (convulsivas) o sin ellas (no convulsivas)

Las crisis generalizadas CONVULSIVAS se clasifican en:

  • Crisis tónicas: Producen un espasmo muscular prolongado. La contracción muscular se extiende progresivamente por el tronco y las extremidades. Estas crisis son muy breves, de menos de 1 minuto.
  • Crisis clónicas: Son sacudidas musculares breves, como un choque eléctrico. Aparecen espontáneamente o provocadas por estímulos sensitivos o sensoriales.
  • Crisis tónico-clónicas o “gran mal”: con contracciones musculares y con sacudidas.
  • Crisis atónicas: Se produce una pérdida del tono postural, es decir, los músculos pierden su fuerza. Pueden durar desde unos segundos a varios minutos.

Las crisis generalizadas NO CONVULSIVAS se denominan ausencias.

  • Ausencias típicas o “pequeño mal”: Se manifiestan por una pérdida brusca de consciencia pero sin pérdida del tono postural. Es como una desconexión súbita con el entorno. Se mantiene la vista fija, el rostro inexpresivo, y cuando se recupera la consciencia se continúa con lo que se hacía sin recordar lo sucedido. Generalmente duran menos de diez segundos.
  • Ausencias atípicas: Se caracterizan por la pérdida brusca de la consciencia pero el comienzo es más gradual y son más prolongadas.

Crisis continuas, estado de mal epiléptico o estatus epiléptico

Se considera un estado de mal epiléptico cuando la crisis, convulsiva o no, dura más de 30 minutos o cuando su repetición es tan frecuente que no hay recuperación del paciente entre un episodio y el siguiente.

La causa más frecuente es el abandono de la medicación en pacientes tratados con antiepilépticos, pero también ocurre con el abuso de alcohol, la fiebre o por la toma de algunos medicamentos.

Diagnóstico

TacEl diagnóstico de la epilepsia es clínico y es muy importante la información que pueden dar personas cercanas al enfermo sobre lo ocurrido antes, durante y después de la crisis, ya que muchas veces el paciente no los recuerda o no es capaz de describirlo en su totalidad.

Se deben valorar antecedentes personales que sean factores de riesgo para una crisis epiléptica: sufrimiento fetal tras el parto, alteraciones del desarrollo psicomotor, convulsiones febriles, meningoencefalitis previas, traumatismos cerebrales, hábitos tóxicos y también, si hay una historia familiar de epilepsia.

El escáner cerebral (TAC) y la resonancia magnética (RM) son pruebas diagnósticas imprescindibles para descartar cualquier lesión intracraneal que haya podido causar el ataque. También se debe practicar una analítica y un electroencefalograma (EEG) que mide la actividad eléctrica cerebral para estudiar las descargas eléctricas anormales.

Tratamiento de la epilepsia

Epilepsia tratamiento

El tratamiento de la epilepsia es principalmente farmacológico. En más de la mitad de los enfermos el tratamiento farmacológico es eficaz al primer intento, un 20% de los pacientes necesitan ajustes o combinar varios fármacos pero aproximadamente otro 20% de casos son incontrolables con los fármacos actuales y puede ser necesario recurrir a la cirugía, aunque ésta no está recomendada en todos los casos.

Los fármacos antiepilépticos (FAEs) tienen como objetivo el control total de las crisis inhibiendo la excitación las neuronas y son eficaces si se prescriben correctamente. Los FAEs se deben introducir de forma lenta y progresiva y es importante el cumplimiento estricto del tratamiento, siendo muy grave el abandono brusco del mismo. Si fuese necesario un cambio de tratamiento, éste se realizará de forma gradual: se introduce otro y se retira el primero de forma progresiva.

En epilepsias que no responden al tratamiento farmacológico puede valorarse el tratamiento quirúrgico. Consiste en la extirpación total o parcial del tejido anormal del cerebro responsable de las crisis. El requisito principal es que la epilepsia sea focal, que la lesión perfectamente localizada sea accesible quirúrgicamente y poderse extirpar sin causar otros daños neurológicos.

Otra opción es la implantación de un electrodo para estimular el nervio vago. Consiste en implantar debajo de la piel a la altura de la clavícula un generador de impulsos similar al de los marcapasos cardiacos del que parten unos electrodos que estimulan al nervio vago a nivel del cuello. Se cree que este nervio conecta con muchas zonas del cerebro que están a menudo implicadas en la epilepsia.

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Prevención

La epilepsia idiopática, de causa desconocida, no es prevenible por lo cual las medidas preventivas se deben encaminar a evitar las causas de las epilepsias secundarias. Es importante actuar sobre la atención perinatal para evitar casos de epilepsia causados por lesiones durante el parto, en la prevención de los traumatismos craneales origen de epilepsias postraumáticas y en un mayor control y vigilancia de las infecciones que afectan al sistema nervioso central.

Vivir con epilepsia. Pronóstico y calidad de vida

El pronóstico de la epilepsia es muy variable y se relaciona con el proceso epiléptico concreto que padece cada persona. Se estima que si un enfermo responde al primer tratamiento y está libre de crisis durante 2-5 años, tiene un 95% de probabilidades de remisión.

En general, son más graves las epilepsias iniciadas en la infancia, cuando existen lesiones cerebrales orgánicas, y si se suman distintos tipos de crisis en un mismo paciente.

La mayoría de los enfermos epilépticos no precisan restricciones en sus hábitos de vida habituales, solo deben abstenerse completamente de consumir alcohol y otras drogas. Pueden practicar deportes de forma moderada bajo supervisión, con excepción de aquellos deportes considerados de máximo riesgo o los que requieren el empleo de vehículos a motor. El uso de la televisión, ordenadores o videojuegos solo está restringido en caso de epilepsias desencadenadas por estímulos luminosos.

La cirugía de la epilepsia es un servicio incluido en la garantía Vidasana Clínica Universidad de Navarra PREMIUM, tratamiento accesible en su unidad de neurocirugía, que dispone de las más sofisticadas técnicas para tratar quirúrgicamente las enfermedades neurológicas.

Etiquetas: Neurocirugía

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